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MEGA

ALIX BORTOLI, MELANIE ENDER, JESS JOY,

CIARA MENDEZ, LAURA MORA

Cuando una práctica se presenta en relación con otras, lo singular se vuelve ensamblaje y diálogo. A través de la sutil reunión de distintos gestos y medios, las obras presentadas por los residentes de Casa Lü producen capas de significado en constantes mutaciones.

 

Jessica Joy presenta formas vibrantes que fluyen dentro y fuera de su naturaleza orgánica. Un juego entre contornos, espacios negativos y su particular uso del color produce una nueva relación óptica con el mundo natural. No se trata de representaciones en un mero sentido realista, más bien nos adentramos en el reino de plantas que sueñan con sus propios devenires.

 

Las obras de Ciara Méndez desbordan una sensibilidad punk rock hacia el imaginario estadounidense; las fotografías enmarcadas son objetos centrífugos que desquician las retóricas visuales del retrato familiar. Su audaz obra gráfica revela un sentido del humor hacia estas estructuras clásicas de representación. El video es una aparición fantasmal que tal vez intenta huir de los contornos de su marco.

 

Los gradientes emocionales de Laura Mora fluctúan en diferentes niveles de intensidad; la manifestación de un deseo óptico. Sus paisajes pueden leerse como autorretratos, topografías interiores contempladas con ternura y curiosidad. Una línea amarillo neón surca el horizonte  sobre sus obras escultóricas. Es como si sus colores se hubieran transformado en planos tridimensionales por sí solos, un gesto de voluntad cromática.

 

Una frase suave se desvanece en el material translúcido; Avanzar sobre la mucosa. La tierra y los metales modifican el cuerpo del caracol y el caracol los modifica con su trayectoria. Las exploraciones de Melanie Ender son circuitos abiertos y se hallan en un flujo continuo. Las sutiles coreografías que crea aparecen contenidas en las curvas y el movimiento de su obra: la lentitud de la primera imagen que ha creado contrasta con los rápidos movimientos del cobre camuflándose, entrando y saliendo del yute hasta que parece extender uno de sus brazos (o tentáculos), como si de pronto le hubiera surgido un deseo por tocar. 

 

¿Cómo nombrar la sensación de estar en una ciudad poblada de volcanes? Una pared de madera separa la pieza de video de Alix Bortoli de los marcos que animan su western como un intersticio entre la quietud y el movimiento. El paliacate rojo es un paisaje sobre el que se han tejido fragmentos metálicos para una animación futura y las bailarinas doradas se hallan inmóviles; un cine desarticulado. La pieza de video es un proyecto colaborativo que presenta una ficción de la escritora mexicana Fernanda Ballesteros y una composición del colombiano Carlos “Champi” Benavides.

 Mariel Vela G.